Hay mamás que expresan (cosa que me encanta) y definen el postparto como aquel ‘desconocido’, ese periodo del que nadie habla. Pues bien, vamos a ello, porque realmente hace falta hablarlo, acunarlo y vivirlo. Yo lo llamo ‘el querido 4º trimestre’.
En algunas ocasiones he leído que el postparto es una etapa fácil, de adaptación rápida, incluso vemos fotos en las revistas y anuncios surrealistas de mamás contentísimas, con buena cara. Pues bien, déjame que te cuente que no es así siempre, de hecho, en mi opinión, casi nunca.
No me mal interpretes, no digo que el postparto tenga que ser horrible, pero si es ciertamente una época de transición mayor, de cambios transcendentales, de establecimiento, de cambio de rol de pareja a madre/padre, de cambios hormonales torrenciales, de auto perdida y auto encuentro, de reencuentro con tu bebé, de conocimiento, de un renacer, como mujer, como madre.
Llegas a casa por primera vez con tu pequeño/a, puede que te sientas ‘leona’, super protectora, primitiva, quizá no deseas muchas visitas, sientes tu instinto y lo sigues porque sabes y tienes claro lo que necesita tu bebé, lo que tu necesitas, sabes que tu eres la única persona que el/ella necesita.
También puede ser que llegues a casa bastante perdida, y más si es tu primer bebé, con tu pareja y tu preguntándoos que es lo siguiente más conveniente a hacer. Tenéis un plan, y es cuidar de vuestro pequeño/a y lo haréis a toda costa. Pero no resulta tan fácil, y es que quieres darle el pecho pero no se termina de agarrar bien, claro, una lactancia necesita tiempo, tu bebé está aprendiendo, pero tu también, necesitáis tiempo, tiempo para ver que es lo que le gusta a tu bebé, que es lo que te gusta a ti.
Te duelen los pechos, los sientes hinchados, a lo mejor has tenido un parto vaginal que ha ido fenomenal y no llevas puntos, pero puede que si que los lleves, cuando te sientas te duelen los puntos o quizás no. Puede que hayas pasado por una cesárea (una cirugía mayor) y te sientas animada, ya te habías preparado porque sabías que dolería, o a lo mejor ibas preparada, pero te duele y no consigues calmar el dolor con facilidad. El tejido abdominal te tira, sientes ciertas partes de tu barriga adormecidas y la leche no sabes si ha subido o no.
Puede que quieras comunicarte, expresarte con tu pareja, pero no te sale, lo único que tus ojos son capaces de expresar son lágrimas. Quizá sientas alegría inmensa porque tienes a tu bebé en brazos y eso te llena, muchísimo, como normalmente se dice ‘una vez lo tienes contigo, se olvida todo’ o quizá no. Puede que sientas alegría, pero también mucha tristeza, exactamente no sabes porque pero simplemente lloras, te das cuenta que eres capaz de sentir mil y una cosas en ese momento. Puede que lo puedas compartir con tu pareja, de veras espero que sí, pero puede que no quieras o simplemente no tengas palabras. Te vuelven a doler los pechos, y tu bebé no se calma con la facilidad que esperabas, hoy has dormido poco, ya que lo estás intentado con toda tu alma y todo tu ser, pero estás agotada. Puede que recibas ayuda externa (tu madre, suegra, amiga, etc.) para las cosas de la casa si es que así lo quieres, pero puede que también oigas algún comentario/ ‘consejo’ que no has pedido, y eso te ha hecho sentir mal.
Puede que tengas visitas que te encanten y te hagan sentir acompañada, o puede que no las quieras, pero las tengas, no sabes porque pero ‘te sabe mal’ decir que no, que quieres estar sola con tu pequeña tribu, los de casa.
Le coges el truco a esto de dar el pecho, pero hay días en que tu bebé te necesita más y tu llegas a un punto en el que no sabes como te sientes. Puede que hasta tengas sensación de rechazo o puede que tu compañero/a te abrace muy fuerte, te coja a tu bebé y te diga: ‘descansa un rato, yo me encargo’. Tu intentas descansar, pero sabes que es a ti a quien necesita tu bebé, puede que consigas descansar un rato o puede que no. Y déjame que te diga, ESTÁ BIEN.
Puede que sea tu segundo hijo/a y ya hayas pasado por ello, te sientes con experiencia o quizá sientes que todo empieza de nuevo. Puede que tu primer hijo/a te reclame, mucho, pero lo llevas bien, ‘descansas’ e intentas estar por los dos, tu pareja te ayuda y os vais repartiendo tareas y más o menos vas cogiendo el ritmo de ser mami de dos. O por el contrario tienes tu segundo peque que simplemente no quiere estar sin ti, no quiere a papá, te quiere a ti. Quieres dar el pecho, pero tu hijo mayor no lo acaba de entender y no es todo lo ‘fácil’ que tu querrías. Tu pareja intenta ayudarte, pero se agobia, y sientes que mucho ‘peso’ lo llevas tu. Y otra vez sientes que quieres (o no) expresarte, pero no puedes, no sale, no sabes cómo.
Pues bien, si te has sentido identificada en alguna de estas cosas, déjame decirte que lo estás haciendo fenomenal, en serio, has gestado a tu bebé durante nueve meses, lo has parido, y sabes, tu y tu instinto lo que necesita tu bebé. Puede que sientas que no, puede que te sientas exhausta, lo sé, pero aún así, lo estas haciendo MUY BIEN.
Puede que te sientas triste, alegre, emocional como si estuvieras en una montaña rusa de colores que van del blanco al negro, pero ‘date cancha’, te estás reinventando, estás renaciendo, como mujer y como madre, no lo olvides. No lo puedes estar haciendo mejor, en serio.
Dicho esto, me gustaría transmitirte que no estás sola, aunque a veces te lo pueda parecer, en estos momentos me gustaría empoderarte para cuando estés lista y tengas ganas, pidas ayuda, la que necesites, no te quedes en casa con tus dudas sin resolver, haz una lista de dudas si esa es tu necesidad. Las matronas estamos aquí para ello, para ese soporte, no importa cuantas veces llames o cuantas visitas necesites. Esa lista de dudas es beneficioso que quede vacía. Te empodero para que mires sitios de crianza si te apetece, busques a alguien de confianza para que te apoye y te anime con la lactancia materna o artificial, alguien que te sirva de guía energética. Estamos aquí, somos un equipo multidisciplinar, si crees que lo necesitas puedes apoyarte en ayuda psicológica si así lo deseas.
Quiero transmitirte con mucho cariño que todo lo que sientes, en cualquier momento del día, está bien, hasta incluso cuando no te lo parezca. Acúnate, abrázate y quiérete. No le quites importancia a un periodo como este, evita con amor el posible juicio, lo estás haciendo muy bien.
Puede que este no sea tu caso, puede que te hayas sentido bien durante el postparto, que la lactancia materna funcione y todo se acopla a tus necesidades y a las de tu bebé, está bien. Te empodero también a que te acunes y te quieras más que nunca.
Mujer, quiérete, quiérete mucho.
